By: Stephanie Hernández, Manager of CampaignsPosted on October 4, 2019

Justicia para ella, justicia para todxs

Querido El Paso,

Te extraño.

El Paso es mi hogar, y no importa cuánto amo las cosas que he visto y los lugares en los que he estado desde que lo dejé. No hay forma de reemplazar el amor que tengo por mi ciudad. A veces cierro los ojos solo para imaginarme ahí; Casi puedo sentir el aire caliente del desierto en mi piel y ver un hermoso tono naranja derritiéndose en las montañas durante el atardecer, y las sonrisas de las personas que ayudaron a dar forma a quien soy hoy. Me encanta que crecí en un lugar donde puedes mezclar español e inglés en una conversación con extraños, y puedes comprar menudo y una hamburguesa vegana en el mismo restaurante. El Paso es mi refugio y realmente no hay ningun otro lugar como este.

Es por eso que el 3 de Agosto de 2019, mi corazón se rompió a pedazos cuando vi que mi hogar fue atacado por un terrorista supremacista blanco. Ese día vi las noticias sola, miles de kilómetros lejos de mi hogar y lo unico que quería hacer era correr a El Paso y sostener a todos mis seres queridos en mis brazos. Escuchar la noticia mencionar El Paso una y otra vez y hablar de él como cualquier otro lugar donde ocurrieron tales tragedias fue lo más doloroso, porque sabía que, como cualquier otro tiroteo, todo lo que obtendríamos sería “pensamientos y oraciones” Y luego todos se moverán a lo siguiente.

Pero, ¿cómo podría seguir adelante cuando una gran parte de quien soy fue envenenada por un hombre que manejó 11 horas solo para matar a mi gente? Un hombre que cuya ideología racista impulsada por la política de hoy, condujo por todo el estado para atacar a Mexicanos. Lo que es aún más aterrador es que esto podría sucederle a cualquier comunidad Latinx en el país. El tipo de dolor en la comunidad que ha creado este ataque es muy difícil para mí compartimentar. Es un dolor que permanecerá con nosotros, un dolor que nunca olvidaremos, un dolor que nos une y, aunque hay una sensación de calma que viene con nuestra unidad, también hay oleadas de ira y frustración en el sistema que continúa pateando a nuestra gente abajo. Sigo preguntando cuándo ocurrirá el cambio, ¿cuándo será realmente suficiente? Pero esa pregunta se hace cada vez más larga y la respuesta cada vez más lejos … y, francamente, estoy cansado de preguntar.

No estoy segura de cuánto tiempo nos llevará sanar estas heridas, pero sí sé que sanar después de toda la violencia y el dolor que hemos sufrido en nuestra comunidad es un acto revolucionario. Porque cuando sanemos, exigiremos cambios, cuando sanemos, romperemos las barreras sistématicas. Sanaremos y lucharemos por la liberación contra los implacables ataques contra nuestra gente.

Querido El Paso,

Sanare contigo.

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